El deporte es un ejemplo de proceso civilizatorio. Como la mayoría de los juegos muchos nacieron en inglaterra, las grandes familias apoderadas que participaban en las cortes hacían sus tiempos libres y viajaban a los countys, afuera de la gran aldea de Londres.
Para simplificar el contexto cultural del momento la ley era manejada por la bruteza y el dolor físico, si una norma no era aprobada, como sucede entre bandos opuestos se iniciaba la guerra en el mismo parlamento. El deporte pone límite a esto, y por medio del uso de las reglas teóricas se inicia el proceso de regulación de los actos humanos.
El refinamiento inglés refleja su espíritu en el cricket, el tenís inventado por los monjes (se jugaba en los jardines que rodeaban los monasterios), el fútbol entre otros. De esta forma se inician los clubs entre los clanes.
La popularización empieza con el tacto del pueblo, muchos de los sirvientes de los ricos observan como sus jefes juegan, y en sus ratos libres practiban lo mismo pero en el pueblo. Así el deporte como rabia de perro se extiende en los alrededores.
Hoy el gran problema de la violencia gira entorno a varios ejes:
1) La sociedad moderna tras el stress laboral más la desocupación y el proceso de inversión de la educación provoca la catarsis. Ejemplo, los barra bravas.
2) El circuíto de retroalimentación de la violencia es regenerado por los ritos mediáticos, los jugadores, la política y el pueblo.
3) Los terceros países con bajos presupuestos en las instituciones regeneran un nuevo circuíto, mutación de las reglas establecidas en el juego.
¿Puede haber solución ante todo esto? ¿Existe una forma de frenar la bola de nieve? ¿Hay conciencia?
jueves, 6 de diciembre de 2007
Multipliquemos la felicidad
Con el deporte nos socializamos, jugamos, aprendemos, nos reímos. Según "enredate.org" la diferencia entre hacer deportes y pasar un rato es muy clara. "Los juegos y los deportes nos divierten y al mismo tiempo nos ayuda a mantenernos sanos. Practicando deporte la gente se conoce entre sí y se favorece la convivencia, las relaciones y el buen humor.
El ejercicio hace además que el cuerpo libere sustancias que hacen que nos sintamos mejor y más felices, alejándonos de la depresión, del aislamiento y ayudándonos a tener más energía y más memoria y concentración".Esto favorece otras formas de participación y nos ayuda a integrarnos en la comunidad a la que pertenecemos.
Como no siempre se gana, también nos acostumbra a perder y nos hace ver que en el fondo, no es tan importante salirnos siempre con la nuestra. Incluso las grandes estrellas del deporte pierden en muchas ocasiones y eso no les hace ser menos grandes
El deporte une a las personas más allá de las fronteras, como ocurre en los campeonatos internacionales, y sin importar las barreras o los prejuicios, como nos demuestran los Juegos Paralímpicos.
El deporte nos iguala al resto de los seres humanos y nos enseña a respetar a nuestros adversarios por su habilidad y su esfuerzo y no por su color, su religión o por lo próspero que sea su país de origen. Al participar en juegos y competiciones aprendemos a darnos cuenta de lo que tenemos en común con los demás y esto es muy importante para la convivencia pacífica entre países y culturas diferentes.
El ejercicio hace además que el cuerpo libere sustancias que hacen que nos sintamos mejor y más felices, alejándonos de la depresión, del aislamiento y ayudándonos a tener más energía y más memoria y concentración".Esto favorece otras formas de participación y nos ayuda a integrarnos en la comunidad a la que pertenecemos.
Como no siempre se gana, también nos acostumbra a perder y nos hace ver que en el fondo, no es tan importante salirnos siempre con la nuestra. Incluso las grandes estrellas del deporte pierden en muchas ocasiones y eso no les hace ser menos grandes
El deporte une a las personas más allá de las fronteras, como ocurre en los campeonatos internacionales, y sin importar las barreras o los prejuicios, como nos demuestran los Juegos Paralímpicos.
El deporte nos iguala al resto de los seres humanos y nos enseña a respetar a nuestros adversarios por su habilidad y su esfuerzo y no por su color, su religión o por lo próspero que sea su país de origen. Al participar en juegos y competiciones aprendemos a darnos cuenta de lo que tenemos en común con los demás y esto es muy importante para la convivencia pacífica entre países y culturas diferentes.
El deporte y el cerebro
La actividad física influye en el desarrollo de nuestra inteligencia, cada movimiento, cada acto repetido transformado en hábito crea nuevas neuronas. El deporte permite que nuestro cerebro reciba mayor fluyo de sangre, y esto permite que las oxigenación y alimentación de las células cerebrales.
Nuestro cerebro sigue siendo un misterio, hay mucho más por descubrir y nuevos resultados por mostrar a la sociedad. Se descubrió que el deporte mantiene joven a la actividad intelectual del individuo y además permite prevenir y proteger las enfermedades neurodegenerativas.
Vivimos en una sociedad moderna, con nueva tecnologías, menos espacios verdes, más contornos de cemento, la gente comienza a alejarse de las ciudades para reestablecerse en los conourbanos. Fuimos creados para otro habitat, por eso la adaptación del cuerpo humano hecho para saltar, correr, trepar etc... sufre la inadaptabilidad y el desprendimiento de la naturaleza...pasamos de la actividad física a la pasividad.Sedenatarios, el ciudadano sufre el strees, nuestra balanza psicobiológica padece de nuevos sintomas que necesariamente podemos evitar.
La actividad física permite que optimicemos nuestros recursos neuronales, esto significa cuantas más tareas y demandas tengamos aumentará la capacidad neuronal. Esto implica que mejoremos nuestro esfuerzo, en otras palabras, si nos ponemos nuevas metas en los entrenamientos mayor rendimiento físico e intelectual tendremos.
De lo contrario cuanto menos esfuerzo hagamos en nuestras tareas diarias, nuestro cerebro será menos estimulado y eso significa un mayor deterioramiento, envejeceremos más rápido.
Hoy en día la medicina no sabe completamente como estimular el ejercicio físico en el cerebro, lo que sí conoce es que el hábito en el deporte estimula mayor coordinación inconciente de los músculos. Existen cambios en el cerebro, que no están relacionados con el control de funciones metabólicas asociadas a la ejecución del ejercicio, tales como la respiración, el pulso cardíaco o el consumo de glucosa, sino con las características funcionales de las propias neuronas.
Importante
El ejercicio promueve una sustancia trófica, esta misma llega al cerebro y estimula el nacimiento de otras sustancias tróficas que permite que el hombre hagas más ejercicio físico. Esto mismo beneficia la capacidad del cerebro de recibir información del resto del cuerpo (información propioceptiva) aumenta el consumo de glucosa por neuronas y las protege de todo tipo de malfuncionamiento.
Otro beneficio es:
1)Mantiene un aporte adecuado de nutrientes interviniendo en la homeostasis de la glucosa y del oxígeno y en los procesos de vascularización cerebral, y 2) Optimiza la eficacia funcional de las neuronas interviniendo en procesos de excitabilidad neuronal y de plasticidad sináptica. Estamos empezando a conocer algunos de los mecanismos implicados en los efectos beneficiosos del ejercicio sobre el cerebro, que sorprendentemente incluyen a una hormona producida por el hígado.
Nuestro cerebro sigue siendo un misterio, hay mucho más por descubrir y nuevos resultados por mostrar a la sociedad. Se descubrió que el deporte mantiene joven a la actividad intelectual del individuo y además permite prevenir y proteger las enfermedades neurodegenerativas.
Vivimos en una sociedad moderna, con nueva tecnologías, menos espacios verdes, más contornos de cemento, la gente comienza a alejarse de las ciudades para reestablecerse en los conourbanos. Fuimos creados para otro habitat, por eso la adaptación del cuerpo humano hecho para saltar, correr, trepar etc... sufre la inadaptabilidad y el desprendimiento de la naturaleza...pasamos de la actividad física a la pasividad.Sedenatarios, el ciudadano sufre el strees, nuestra balanza psicobiológica padece de nuevos sintomas que necesariamente podemos evitar.
La actividad física permite que optimicemos nuestros recursos neuronales, esto significa cuantas más tareas y demandas tengamos aumentará la capacidad neuronal. Esto implica que mejoremos nuestro esfuerzo, en otras palabras, si nos ponemos nuevas metas en los entrenamientos mayor rendimiento físico e intelectual tendremos.
De lo contrario cuanto menos esfuerzo hagamos en nuestras tareas diarias, nuestro cerebro será menos estimulado y eso significa un mayor deterioramiento, envejeceremos más rápido.
Hoy en día la medicina no sabe completamente como estimular el ejercicio físico en el cerebro, lo que sí conoce es que el hábito en el deporte estimula mayor coordinación inconciente de los músculos. Existen cambios en el cerebro, que no están relacionados con el control de funciones metabólicas asociadas a la ejecución del ejercicio, tales como la respiración, el pulso cardíaco o el consumo de glucosa, sino con las características funcionales de las propias neuronas.
Importante
El ejercicio promueve una sustancia trófica, esta misma llega al cerebro y estimula el nacimiento de otras sustancias tróficas que permite que el hombre hagas más ejercicio físico. Esto mismo beneficia la capacidad del cerebro de recibir información del resto del cuerpo (información propioceptiva) aumenta el consumo de glucosa por neuronas y las protege de todo tipo de malfuncionamiento.
Otro beneficio es:
1)Mantiene un aporte adecuado de nutrientes interviniendo en la homeostasis de la glucosa y del oxígeno y en los procesos de vascularización cerebral, y 2) Optimiza la eficacia funcional de las neuronas interviniendo en procesos de excitabilidad neuronal y de plasticidad sináptica. Estamos empezando a conocer algunos de los mecanismos implicados en los efectos beneficiosos del ejercicio sobre el cerebro, que sorprendentemente incluyen a una hormona producida por el hígado.
miércoles, 5 de diciembre de 2007
Correr es simple como respirar
Correr simple como respirar
Siempre tomamos el acto de respirar como algo natural. Y lo es. Pero la mayor parte de las personas, quizás debido a eso, no respiran bien. Así, terminan no oxigenando bien su cuerpo. Como cualquier acto reflejo, respirar es algo en lo que normalmente no reparamos
Los músculos del pecho, que comprimen y liberan los pulmones, realizan su función sin que para ello intervenga nuestra voluntad. Sin embargo. ¿Nos hemos preguntado alguna vez si respiramos adecuadamente? La hipertensión o tensión alta, así como la hipotensión - tensión baja -, la excitación, las preocupaciones y la contaminación pueden influir para que la respiración sea deficiente, lo cual repercutirá sobre nuestra salud y nuestro estado de ánimo. Decididamente, el sistema nervioso influye decisivamente en la respiración.
Así, por ejemplo, ante un hecho inesperado dejamos momentáneamente de respirar y, aunque nos recuperemos de manera rápida, tardamos algún tiempo antes de alcanzar nuevamente el ritmo.
Sin embargo, no existe una manera ideal de respirar. Todo está en función de la actividad que, en ese momento, estemos llevando a cabo. Así, al correr necesitamos acelerar el ritmo de la respiración, ya que nuestro organismo requiere un mayor aporte de oxigeno para lograr quemar las reservas que nos permitan realizar ese ejercicio. Y, sin embargo, ese ritmo es totalmente distinto cuando dormimos.
Aunque respirar sigue siendo un acto involuntario que se adapta continuamente a nuestra actividad, si podemos mejorarla por medio de unos ejercicios que nos permitan hacerla más efectiva. Algunos ejercicios prácticos
Resulta importante elegir el momento adecuado, que nunca formará parte de las dos horas posteriores a una comida ni tampoco de los momentos previos al acostarse, ya que después de las tensiones y fatigas de una jornada es más difícil relajarse.Hay que elegir un lugar ventilado, tranquilo, si es posible frente a una ventana abierta, aunque hay que tener cuidado con las corrientes de aire.
Quizás el ejercicio mas interesante sea el de tener conciencia de nuestra propia respiración. Simple, ¿no? Para empezar hay que llenar al máximo nuestros pulmones de aire, ya que habitualmente sólo usamos el cincuenta por ciento de su capacidad. Se debe utilizar para ello el estómago, haciendo una respiración profunda, prolongada y lenta que permita al aire llegar hasta el fondo, o sea hasta el vientre.
El paso siguiente consiste en expulsar el aire, procurando vaciar por completo los pulmones y empezando por ejercitar los músculos del abdomen para continuar por los del estómago.
Hay que realizar los ejercicios pausada y acompasadamente, intentando alejar los problemas personales e inhibiéndonos del entorno. Con el tiempo, no resultará extraño que, al haber aumentado nuestra capacidad respiratoria, aparezcan los síntomas de una hiperventilación, es decir, una mayor cantidad de aire igual a mayor cantidad de oxígeno en la sangre. Sin embargo, esta sensación desaparecerá con el tiempo y aumentará la resistencia a esa dosis supletoria de oxígeno.
Obtener el ritmo adecuado La hiperventilación se reconoce por un ligero mareo. Puede presentarse de repente o desarrollarse lentamente. Para salir de esta situación hay que utilizar simplemente ese oxígeno sobrante realizando algunos movimientos vigorosos: saltar durante unos momentos, mover rápidamente los brazos, etc. Otra señal de hiperventilación es el cansancio.
Al igual que los mareos, desaparecerá realizando algún ejercicio. El dolor de espalda, consecuencia del aumento de la capacidad torácica, puede aparecer al cabo de cierto tiempo. Se produce por la falta de elasticidad de los músculos que dificultan el ensanchamiento de los pulmones.
Lo que se siente es un pequeño tirón, que con el tiempo llega a desaparecer. Hasta llegar a conseguir un ritmo adecuado de nuestra respiración, que debe adaptarse a las inspiraciones más profundas, se sienten verdaderos deseos de bostezar. Esos bostezos son provocados por una violenta contracción del diafragma que permite una entrada masiva de aire.
Tanto la inhalación como la exhalación se ven así aumentadas. Bostezamos, pues, para restablecer el equilibrio entre el oxigeno y el dióxido de carbono. El suspiro es otra de las maneras de socorro del cuerpo y, en realidad, se trata tan sólo de una inhalación audible que se relaciona, en muchos casos, con una respiración deficiente. No hay que preocuparse por estos intentos de nuestro organismo para adaptarse al nuevo cambio que le estamos imponiendo con los ejercicios respiratorios.
Con el tiempo, y si no abandonamos las prácticas, conseguiremos excelentes resultados. Una adecuada oxigenación de la sangre, función primordial de la respiración, repercutirá en una mejora de la circulación sanguínea, debido a un aporte más rico de oxígeno a las células del organismo. Esto se traduce en la mejora del tono vital y la desaparición del cansancio físico
Resulta especialmente importante para las células del cerebro contar con una cantidad suficiente de oxígeno. Estas, a diferencia de otras que pueden tomar su aporte de energía de otras fuentes, necesitan contar con una buena respiración para metabolizar los hidratos de carbono. Sin la presencia de oxígeno pueden producirse daños irreversibles en el cerebro.
El cansancio, una consecuencia Una persona con una respiración deficiente se encontrará más cansada y con un funcionamiento general de su organismo muy por debajo del rendimiento normal.Pero todo lo dicho anteriormente no tendrá valor si las vías respiratorias no se encuentran en perfecto estado. Atención a posibles hipertrofias de los cornetes, amígdalas excesivamente inflamadas, presencia de pólipos en la faringe que, aunque no producen molestias que los delaten, pueden incidir en la respiración.
En cuanto a la caja torácica, los defectos físicos afectan tanto los músculos con la presencia de parálisis o debilidad muscular que dificultan la respiración, como a los huesos. Las costillas afectadas de raquitismo reducen sensiblemente la capacidad de respirar.
Por último.
Una alimentación adecuada, con pocos excitantes y mucha verdura y fruta, que favorecen un mejor estado físico, así como la práctica de algún deporte al aire libre, predisponen a nuestro organismo a un excelente estado general.
Siempre tomamos el acto de respirar como algo natural. Y lo es. Pero la mayor parte de las personas, quizás debido a eso, no respiran bien. Así, terminan no oxigenando bien su cuerpo. Como cualquier acto reflejo, respirar es algo en lo que normalmente no reparamos
Los músculos del pecho, que comprimen y liberan los pulmones, realizan su función sin que para ello intervenga nuestra voluntad. Sin embargo. ¿Nos hemos preguntado alguna vez si respiramos adecuadamente? La hipertensión o tensión alta, así como la hipotensión - tensión baja -, la excitación, las preocupaciones y la contaminación pueden influir para que la respiración sea deficiente, lo cual repercutirá sobre nuestra salud y nuestro estado de ánimo. Decididamente, el sistema nervioso influye decisivamente en la respiración.
Así, por ejemplo, ante un hecho inesperado dejamos momentáneamente de respirar y, aunque nos recuperemos de manera rápida, tardamos algún tiempo antes de alcanzar nuevamente el ritmo.
Sin embargo, no existe una manera ideal de respirar. Todo está en función de la actividad que, en ese momento, estemos llevando a cabo. Así, al correr necesitamos acelerar el ritmo de la respiración, ya que nuestro organismo requiere un mayor aporte de oxigeno para lograr quemar las reservas que nos permitan realizar ese ejercicio. Y, sin embargo, ese ritmo es totalmente distinto cuando dormimos.
Aunque respirar sigue siendo un acto involuntario que se adapta continuamente a nuestra actividad, si podemos mejorarla por medio de unos ejercicios que nos permitan hacerla más efectiva. Algunos ejercicios prácticos
Resulta importante elegir el momento adecuado, que nunca formará parte de las dos horas posteriores a una comida ni tampoco de los momentos previos al acostarse, ya que después de las tensiones y fatigas de una jornada es más difícil relajarse.Hay que elegir un lugar ventilado, tranquilo, si es posible frente a una ventana abierta, aunque hay que tener cuidado con las corrientes de aire.
Quizás el ejercicio mas interesante sea el de tener conciencia de nuestra propia respiración. Simple, ¿no? Para empezar hay que llenar al máximo nuestros pulmones de aire, ya que habitualmente sólo usamos el cincuenta por ciento de su capacidad. Se debe utilizar para ello el estómago, haciendo una respiración profunda, prolongada y lenta que permita al aire llegar hasta el fondo, o sea hasta el vientre.
El paso siguiente consiste en expulsar el aire, procurando vaciar por completo los pulmones y empezando por ejercitar los músculos del abdomen para continuar por los del estómago.
Hay que realizar los ejercicios pausada y acompasadamente, intentando alejar los problemas personales e inhibiéndonos del entorno. Con el tiempo, no resultará extraño que, al haber aumentado nuestra capacidad respiratoria, aparezcan los síntomas de una hiperventilación, es decir, una mayor cantidad de aire igual a mayor cantidad de oxígeno en la sangre. Sin embargo, esta sensación desaparecerá con el tiempo y aumentará la resistencia a esa dosis supletoria de oxígeno.
Obtener el ritmo adecuado La hiperventilación se reconoce por un ligero mareo. Puede presentarse de repente o desarrollarse lentamente. Para salir de esta situación hay que utilizar simplemente ese oxígeno sobrante realizando algunos movimientos vigorosos: saltar durante unos momentos, mover rápidamente los brazos, etc. Otra señal de hiperventilación es el cansancio.
Al igual que los mareos, desaparecerá realizando algún ejercicio. El dolor de espalda, consecuencia del aumento de la capacidad torácica, puede aparecer al cabo de cierto tiempo. Se produce por la falta de elasticidad de los músculos que dificultan el ensanchamiento de los pulmones.
Lo que se siente es un pequeño tirón, que con el tiempo llega a desaparecer. Hasta llegar a conseguir un ritmo adecuado de nuestra respiración, que debe adaptarse a las inspiraciones más profundas, se sienten verdaderos deseos de bostezar. Esos bostezos son provocados por una violenta contracción del diafragma que permite una entrada masiva de aire.
Tanto la inhalación como la exhalación se ven así aumentadas. Bostezamos, pues, para restablecer el equilibrio entre el oxigeno y el dióxido de carbono. El suspiro es otra de las maneras de socorro del cuerpo y, en realidad, se trata tan sólo de una inhalación audible que se relaciona, en muchos casos, con una respiración deficiente. No hay que preocuparse por estos intentos de nuestro organismo para adaptarse al nuevo cambio que le estamos imponiendo con los ejercicios respiratorios.
Con el tiempo, y si no abandonamos las prácticas, conseguiremos excelentes resultados. Una adecuada oxigenación de la sangre, función primordial de la respiración, repercutirá en una mejora de la circulación sanguínea, debido a un aporte más rico de oxígeno a las células del organismo. Esto se traduce en la mejora del tono vital y la desaparición del cansancio físico
Resulta especialmente importante para las células del cerebro contar con una cantidad suficiente de oxígeno. Estas, a diferencia de otras que pueden tomar su aporte de energía de otras fuentes, necesitan contar con una buena respiración para metabolizar los hidratos de carbono. Sin la presencia de oxígeno pueden producirse daños irreversibles en el cerebro.
El cansancio, una consecuencia Una persona con una respiración deficiente se encontrará más cansada y con un funcionamiento general de su organismo muy por debajo del rendimiento normal.Pero todo lo dicho anteriormente no tendrá valor si las vías respiratorias no se encuentran en perfecto estado. Atención a posibles hipertrofias de los cornetes, amígdalas excesivamente inflamadas, presencia de pólipos en la faringe que, aunque no producen molestias que los delaten, pueden incidir en la respiración.
En cuanto a la caja torácica, los defectos físicos afectan tanto los músculos con la presencia de parálisis o debilidad muscular que dificultan la respiración, como a los huesos. Las costillas afectadas de raquitismo reducen sensiblemente la capacidad de respirar.
Por último.
Una alimentación adecuada, con pocos excitantes y mucha verdura y fruta, que favorecen un mejor estado físico, así como la práctica de algún deporte al aire libre, predisponen a nuestro organismo a un excelente estado general.
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